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Editorial

La Madre Patria, el Padre Estado y...                  Los pensionistas españoles.

Como premisa, para un mejor entendimiento, empleamos en el desarrollo de estas ideas las reglas gramaticales y sintácticas de la lengua española, en particular en el uso de genéricos y plurales y, por ello, no contemplamos las nuevas generalizaciones del lenguaje inclusivo.

 

Tradicionalmente, en España, los hijos eran cuidados y mantenidos, hasta su emancipación, por sus padres que, generalmente, se ocupaban también del cuidado y manutención de los abuelos, que los habían mantenido antes a ellos mismos.

 

Se cerraba así el ciclo y, de esta forma, los mayores dejaban su manutención y cuidado en manos de sus hijos, con el apoyo económico, en su caso, de una pensión de jubilación, o de otro tipo, y de los rendimientos del patrimonio que, a lo largo de su vida, pudieran haber conseguido.

 

Por su parte, los padres, se volcaban en la educación y cuidado de sus hijos, con la esperanza de que alcanzaran una mejor posición social y económica que la que ellos habían conseguido, y también en la confianza de poner su cuidado futuro, en manos de aquellos hijos.

 

Hoy, el panorama es, en general, absolutamente distinto; por una parte, el elevado índice de desempleo obstaculiza considerablemente la emancipación de los jóvenes, que han de seguir viviendo a costa de los padres; por otra, el considerable incremento de familias, en las que trabajan los dos progenitores, impide o dificulta la atención de los abuelos que se ven, así, obligados a residir en Centros de mayores, con un elevado coste para sus economías.

 

Y, aquellos mayores, que continúan viviendo solos, en muchos casos en vivienda de alquiler, han de convertirse en verdaderos expertos económicos, para conseguir supervivir con su único recurso: la pensión.

 

Al día de hoy, tenemos en España cerca de 10 millones de pensionistas, que perciben una pensión compuesta de 14 pagas, en cuantía que oscila entre los 642,90 euros, la pensión mínima, y 2.707,48 euros, a que asciende la máxima.

 

Pero debe ponerse la mirada en los más de 2 millones y medio de jubilados, que perciben la pensión mínima de jubilación, esto es, un importe de 750,05 euros mensuales, si consideráramos prorrateadas las dos pagas extraordinarias.

 

Aún así, una buena parte de estos dos millones y medio, no tienen derecho a percibir esa cuantía mínima de la pensión y, en estos casos, la Seguridad Social complementa hasta el mínimo sus pensiones, salvo el caso de que, en el año anterior, hayan obtenido rendimientos por trabajo, capital (mobiliario o inmobiliario), actividades económicas o ganancias patrimoniales, en cuantía superior a 7.070 euros.

 

Ello supone que todos aquellos jubilados que, por disponer de cualquier elemento patrimonial que les produzca ingresos, en cuantía superior a 590 euros mensuales, ven reducida su pensión a lo que les correspondiese en función del importe de sus cotizaciones y del tiempo cotizado.

 

De esta forma, y a título de ejemplo, cualquier pensionista con pensión inferior a la mínima, que tenga alquilado algún inmueble por un importe igual o superior a 590 euros mensuales, verá como se reduce de una forma drástica el importe de su pensión.

 

Desde Derecha Liberal Española, entendemos que, en un mundo de especial sensibilidad a los problemas sociales, en el que no se deja desamparado a nadie por motivo alguno, el amplio colectivo de los jubilados pensionistas no puede quedar al margen y debe revisarse, con carácter urgente, el importe mínimo de las pensiones contributivas, acomodándolas a lo que señalamos más arriba.

 

Por ello, en nuestro programa de gobierno para las próximas elecciones generales, incluiremos, como punto número 1, el siguiente:

 

  • Elevación de la pensión mínima de jubilación, a la cantidad de 14.559,96 €. anuales, percibidas en 12 pagas mensuales de 1.213,33 €.
  • Complementación al mínimo de 1.213,33 €. mensuales de todas aquellas pensiones de importe inferior, sin sujeción a condición alguna.
  • Actualización anual de todas las pensiones contributivas, tomando como índice el importe positivo del IPC del año anterior.
  • Consideración de las pensiones contributivas, como no sujetas la Impuesto de la Renta de las Personas Físicas.

 

Somos conscientes de la fuerza electoral que pueden tener los millones de votos que corresponden a los jubilados y pensionistas, como lo somos de que este problema terminará afectando a todos los españoles, algún día, aunque aún se encuentren en edad activa.

 

De igual forma, analizando la realidad política actual, en la que se considera al colectivo de jubilados pensionistas como un lastre económico, procede concluir que solamente la unión de todos los mayores, en el propósito de reformar el sistema de pensiones, tiene alguna posibilidad de prosperar.

 

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