Elige tu idioma

 

Visitas recibidas por esta Web

La unión de grupos y partidos

 

Se ha iniciado un proyecto de agrupación de partidos, asociaciones y otros colectivos que comparten las mismas ideas, contrarias a los principios de la izquierda.

 

Si eres dirigente o integrante de alguno de estos colectivos, y estás interesado en este proyecto, puedes ponerte en contacto con nosotros, sin ningún compromiso, por medio de un mail dirigido a info@derechaliberal

 

Nada perdemos por conversar acerca de ello.

Editorial

Los guardianes del Leviatan...                   O, cómo hacerse rico y poderoso

Como premisa, para un mejor entendimiento, empleamos en el desarrollo de estas ideas las reglas gramaticales y sintácticas de la lengua española, en particular en el uso de genéricos y plurales y, por ello, no contemplamos las nuevas generalizaciones del lenguaje inclusivo.

 

Te ganarás el pan con el sudor de tu frente,

hasta que vuelvas a la misma tierra
de la cual fuiste sacado.

Porque polvo eres, y al polvo volverás.

 

Genesis 3.19

 

Como es bien sabido, cuenta Moisés en el Génesis que Dios expulsó del paraíso a nuestros primeros padres, como castigo por haber desobedecido su orden de no comer la manzana prohibida. Y habremos de deducir que, buscando una equivalencia con nuestro Código Penal, Adán fue expulsado como autor, al comer el fruto prohibido y a Eva, puesto que el texto bíblico nada dice al respecto, le fue impuesta la misma pena por ser la inductora al pecado-delito.

 

Lo cierto es que Dios condenó a la primera pareja humana a una pena vitalicia, remotamente semejante a la del destierro, que les privaba del disfrute de los placeres que propiciaba aquel reino de Jauja, que la Biblia denomina el Paraíso en el que todos bienes eran ilimitados y gratuitos.

 

Obviamente, a partir de aquel momento, ambos condenados y todos sus descendientes, iban a quedar sometidos al sufrimiento que suponen el hambre, el frio, el dolor, la enfermedad y la propia muerte.

 

Además, cada uno de los seres humanos, imperfecto y perfecto al tiempo, llega a esta prisión terrenal con su carga personal de pereza, gula, avaricia, envidia, soberbia, ira y lujuria, que suponen una dificultad adicional al poderoso sentido de supervivencia que también late en cada uno y que, a su vez, se contrapesan con una irregular dotación de diligencia, templanza, generosidad, caridad, humildad, paciencia y castidad.

 

Pero Dios también dotó a los condenados de armas para defenderse de las dificultades para cumplir su condena. Y así, además de los cinco sentidos, tanto a hombres como a mujeres, les hizo inteligentes y les dio la capacidad de entendimiento que los humanos hemos denominado sentido común.

 

Pero tanto los vicios y virtudes, como esas armas, están repartidas en distinta medida entre los humanos, lo que nos hace diferentes a unos de otros, y nos sitúa en una posición de ventaja o desventaja relativa a todos nosotros, respecto de los demás.

 

La cuestión es que, privados los seres humanos de la gratuidad de todas las cosas, nos vemos obligados a esforzarnos por conseguir lo necesario para combatir todas nuestras necesidades. En otras palabras, a ese esfuerzo venimos denominándolo trabajo y así, para conseguir supervivir hemos de trabajar.

 

Pero este esfuerzo, difícil de soportar, puede hacerse más llevadero ideando artificios que, en esencia, suponen la utilización de dos mecanismos: conseguir que el esfuerzo resulte placentero, o aprovechar en beneficio propio el esfuerzo de otros. En otro caso, la vida del interesado deviene en una tortura, acorde con el sentido penalizador de la condena.

 

Y así viene sucediendo desde el comienzo de la vida humana.

 

Y como Dios nos condenó a ganar el pan con nuestro trabajo, pero no impuso la condición de que ese trabajo fuera lacerante, hay quienes consiguen transformar el trabajo en una satisfacción, lo que convierte el cumplimiento de la pena en un deleite para ellos; extremo difícil de entender para otros, que lo atribuyen, inadecuadamente, a una desmesurada avaricia por parte de aquellos.

 

Otros más astutos, o más fuertes, idean mecanismos para aprovechar el esfuerzo de los demás y hacer suyo el producto del esfuerzo ajeno. Y así, desde antiguo, la humanidad viene produciendo ladrones, usureros, esclavistas y políticos que, por la fuerza o con astucia, buscan apropiarse del esfuerzo de sus víctimas.

 

Los ladrones, solo dirigen su actividad hacia aquellos que suponen que han conseguido recursos; los usureros pacientemente, como la araña, esperan a que otros, necesitados de recursos para subsistir, acudan a él en demanda de ayuda; los esclavistas privan de su libertad a los fuertes, a los que obligan a esforzarse apropiándose del resultado de su trabajo. Y finalmente, las víctimas de los políticos son todos los demás que no son políticos y, como prototipo de ladrones, usureros y esclavistas, se apropian del esfuerzo del resto y lo utilizan, astutamente, para rodearse de poder con el que doblegar cualquier intento de rebeldía de sus víctimas.

 

La pregunta que a cualquiera se le ocurre es si hay políticos buenos y políticos malos. Y la respuesta indudable es afirmativa; lo que pasa es que los políticos buenos no perviven, solo los malos permanecen. ¿O es que acaso consideras que hay ladrones, o usureros o esclavistas buenos?

 

Pero, ¿Cómo se las ingenia el político para conseguir sus fines?.

 

La respuesta se inventó hace mas de 200 años: constituyendo un partido político para acaparar y utilizar el poder del Estado. El Leviatán, ese monstruo insaciable que no para de crecer y de devorar.

 

Al igual que sucede con cualquier vendedor, que busca conseguir el mayor número de clientes y realizar todas las ventas posibles, el político que constituye un partido, busca llegar a convencer al mayor número de personas posible, de lo benéfico para la sociedad que resultaría la aplicación de sus ideas. Pero no solo es suficiente por persuadir; para triunfar es necesario conseguir el que el mayor número posible de correligionarios participen activamente en su proyecto, que se movilicen y aporten al partido todo el tiempo y dinero posible y que, además, congreguen a mas seguidores.

 

Pero, en general, a la mayor parte de los gregarios no les bastará la satisfacción espiritual, por encima está la satisfacción material. Así que, su primera acción, si quiere conseguir un resultado apetecible, es hacer suyo aquel dicho vulgar: “Todo prometer hasta meter…”.

 

Al día 5 de julio de 2021, se encontraban inscritos en el Registro de Partidos Políticos del Ministerio del Interior 5.035 partidos. Ciertamente, buena parte de ellos han desaparecido o tienen una presencia simplemente testimonial, pero el dato resulta una prueba irrefutable de que fundar un partido, y vivir opíparamente de él, es lo que ha movido a los numerosos políticos que hoy regulan nuestras vidas, limitan nuestra libertad, y esquilman nuestros bolsillos.

 

Claro, que todavía falta mucho para que cada español tenga su propio partido político, porque la realidad es que hay tantos partidos como españoles.

 

Seguramente te estarás preguntando si el partido que se encuentra tras este sitio WEB es bueno o malo. La respuesta es clara, si fuera malo estaría triunfando.

 

Y no olvides dos cosas:

 

Los políticos malos solo quieren tu dinero y privarte de tu libertad.

Para que los malos ganen, solo hace falta que no te defiendas.

Otros Editoriales

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio Recomendar esta página Recomendar esta página
© Derecha Liberal Española, Partido Político

Llamar

E-mail

Cómo llegar