Elige tu idioma

 

Visitas recibidas por esta Web

 

Desde Derecha Liberal Española apoyamos al movimiento "El día despues..."

Te invitamos a que tambien lo apoyes. Pincha aquí o en la imagen de la izquierda.

Editorial

La Edad Bacteriológica                 ¿Un cambio de Era?

Como premisa, para un mejor entendimiento, empleamos en el desarrollo de estas ideas las reglas gramaticales y sintácticas de la lengua española, en particular en el uso de genéricos y plurales y, por ello, no contemplamos las nuevas generalizaciones del lenguaje inclusivo.

 

De general conocimiento resulta la travesía del ser humano en su vida, desde la aparición del hombre en la tierra. Y la historia ha venido clasificando a la humanidad en distintas etapas o eras, relacionadas con el modo de vida, el desarrollo de la inteligencia y la forma de intervención de unos seres humanos en la vida de otros.

 

Sería bueno recordar que, desde la Edad de Piedra hasta el momento actual, cada persona ha convertido su vida en una continua búsqueda de los medios para optimizar su existencia, esto es, vivir lo mejor posible empleando el mínimo esfuerzo; o, dicho de otra forma, conseguir mas beneficios con el mismo trabajo.

 

Y el resultado ha sido el de que muchos hombres han dejado en beneficio de la posteridad, el resultado de su esfuerzo intelectual o de sus habilidades. Y así, las distintas edades de la Humanidad se distinguen por los medios empleados para la subsistencia y por las transformaciones conceptuales de lo que se ha venido en llamar “derechos humanos”.

 

Pero, al igual que en la Edad de Piedra vencían y supervivían los hombres más fuertes o más inteligentes, en el momento actual nada ha cambiado en ese sentido. Y de la misma forma que los hombres más fuertes, o más inteligentes, utilizaron el esfuerzo de otros hombres esclavizándolos, hoy la fuerza y la inteligencia se han sustituido por la astucia para conseguir parecido resultado.

 

Merece la pena señalar que las artes de lucha defensivas personales, utilizan la propia fuerza e inercia del enemigo, para volverlas contra el propio atacante. Y a semejanza, la astucia humana de muchos les lleva a conseguir, para sí mismos y con engaño, el resultado del esfuerzo de otros seres humanos.

 

En la Edad de Piedra, vencían el mas fuerte o el más hábil, en la de los Metales el ganador era el que disponía de mas herramientas; en la Edad Antigua, la vida se basó en la esclavitud mientras que, en la Edad Media, el sistema esclavista se sustituyó por el feudalismo; más tarde, a partir del descubrimiento de América, y hasta la revolución francesa, en la que se ha denominado Edad Moderna, triunfó la revolución de las ideas y el sistema feudal fue sustituyéndose por el capitalista; finalmente en la última de las Edades, la Contemporánea, los hombres que querían seguir aumentando su poder, con el esfuerzo de los demás, fueron sustituyendo los sistemas de vida anteriores, por nuevas fórmulas de gobierno. Aparecieron así los sistemas de gobierno, los sindicatos, los partidos políticos, los lobbies, las asociaciones...

 

A finales de 2019 apareció públicamente otra forma de esclavitud de los seres humanos: La utilización de virus.

 

Hasta este momento, la historia nos muestra cómo, de manera reiterada, las naciones y grupos terroristas han utilizado armas de todo tipo, incluso radiológicas y químicas, para destruir a sus enemigos; incluso hay quien considera que, a partir del verano de 1945, habría de introducirse una nueva era en la humanidad: la Edad Atómica.

 

Pero desde finales de 2019, otra plaga planea sobre este mundo, amenazando con marcar el inicio de una era más: la Edad Bacteriológica.

 

Muchos son los indicios de que la aparición del virus Sars-Cov-2, origen de la enfermedad Covid-19, no ha sido casual y puede haber sido generado por el hombre.

 

Pero la cuestión mollar no es en sí el origen del virus, o su invención, si este es el caso. El aspecto realmente preocupante es el de la forma y fines de su utilización.

 

Si, como parece ser, la Covid-19 tiene unos elevadísimos índices de morbilidad y letalidad, el primer efecto directo, que ya hemos empezado a sufrir en España desde marzo de 2020, es el de la reducción de la población de manera considerable. Pero, consecuencia de las características víricas, un segundo efecto de dimensiones incalculables planea sobre la humanidad: el hambre.

 

De ninguna manera pretendemos desde aquí provocar alarma social, pero no es menos cierto que, ignorando las posibles consecuencias, únicamente se acentúan los riesgos y se retrasan las soluciones.

 

Es claro que, sea cual sea la génesis de este virus, tanto la prevención como la recuperación de sus efectos tienen naturaleza política, y las soluciones solamente quedan al alcance de los gobiernos.

 

También resulta claro que las reglas de convivencia en la Edad Bacteriológica serán absolutamente distintas de las que hasta ahora regían nuestros comportamientos.

 

Y, por ello, si queremos salvaguardar la vida de los que aún siguen en este Planeta, cada uno de nosotros ha de asumir que, en la medida de sus posibilidades, ha de contribuir al control y censura de la actividad política.

 

La cuestión es cómo hacerlo.

Otros Editoriales

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio Recomendar esta página Recomendar esta página
© Derecha Liberal Española, Partido Político

Llamar

E-mail

Cómo llegar